lunes, 4 de marzo de 2013

4 lugares del mundo que visitaría sólo con leer el libro. *




Nueva York.
Si lees Historias de Nueva York de Enric González (RBA Editores), al margen de disfrutar de una de las lecturas más amenas que recuerde, probablemente te entren ganas casi incontrolables de visitar la Gran Manzana. Comienza la lectura diciendo que cuando en Nueva York son las 12.00 de la mañana, en Europa son las 08:00 pero de diez años antes. Con un inicio tan sugerente, ¿cómo no seguir leyendo? Pero ojo, no te vas a encontrar aquí una guía al uso. No encontrarás los mejores sitios o más baratos para hospedarse, como moverte en transporte público, las mejores atracciones turísticas etc. Son las experiencias del autor cuando estuvo trabajando de corresponsal para El País y, como él mismo dice, la mayoría de conocimientos son “perfectamente innecesarios”.  Aquí sabrás cosas mucho más triviales e importantes (así de contradictorio es): sabrás porqué en Nueva York debes ser un tipo con suerte, donde toca Woody Allen todos los lunes el clarinete, donde se come la mejor carne (pedirla muy hecha es motivo suficiente para que te echen del restaurante), donde tomó el poeta Dylan Thomas su último whysky o el porqué la pasión de los neoyorkinos por los rascacielos.
El autor dice que a los turistas se les reconoce en Nueva York porque van con la boca abierta. A los lectores del libro quizá le pase lo mismo.

Barcelona


Si tienes las vacaciones planificadas y pagadas no leas Victus de Albert Sánchez Piñol. Perderás el dinero ya que probablemente cambiarás y te querrás ir a Barcelona.  Descripción muy pormenorizada del asedio a la ciudad catalana por parte de las tropas borbónicas y francesas en 1713-1714 y que puso fin a la guerra de sucesión española. En esta novela, ya era hora, los protagonistas no son los reyes, duques, gobernadores, etc. El protagonismo es para los hombres y mujeres de a pie que dejaron sus comodidades para defender sus casas y sus derechos adquiridos sin más formación y material que sus ganas por mantener sus libertades. Resistieron más de un año bajo el mando del inmenso, valiente, bueno y solidario general Villarroel.
Si en cambio has estado en Barcelona, no pasa nada. Después de leer la novela la verás con otros ojos. La ciudadela, el puerto, sus gentes, etc., tendrán otra dimensión después de haber disfrutado Victus.
Para terminar, sólo te pido una cosa. Después de visitar sus principales atracciones (Sagrada Familia, La Pedrera, Ramblas, La Boquería, etc., ) y en honor a la novela y al magnífico general, visita, la Calle Villarroel. Se lo merece.

Argentina

Se dice que el fútbol es una extensión exagerada de la vida. Nada lo refleja mejor que el magnífico cuento El Viejo Casale (también llamado 19 de septiembre de 1971) de Roberto Fontanarrosa, el gran autor argentino capaz de unir la cultura con el fútbol, dos conceptos que por aquí nunca han ido de la mano.
El cuento narra el derbi de los dos equipos de Rosario (Newells Old Boys y Rosario Central) que se disputaban en Buenos Aires. El Viejo Casale, hincha de Rosario, nunca había visto perder a su equipo pero esta vez no podía asistir al partido por problemas del corazón. Era un mal presagio para los hinchas de Rosario. Tenían que evitar ese mal fario y se las ingeniaron, con modos en principio poco loables, para que pudiera asistir.
Si quieren entender esa pasión que tienen los argentinos en todo lo que hacen, ese amor y lealtad por unos colores, ese entusiasmo por los deportes populares, por la literatura, etc., no se vayan a las enciclopedias ni a estudios sociológicos. Lean este cuento. Seguro que le entran ganas de vivirlo.

Sudáfrica


En uno de sus últimos cumpleaños, ante la lluvia de elogios sobre sus logros conseguidos en igualdad, lucha contra la pobreza, etc.,  por parte de de todos los invitados, Nelson Mandela se levantó y mirándolos fijamente les dijo: Ahora les toca a ustedes.
La novela que mejor refleja la grandeza de esta persona es El Factor Humano de John Carlín (habitual columnista en El País) y narra como un partido de rugby (la final entre Sudáfrica y Nueva Zelanda en 1995) sirvió para reconciliar y cerrar la herida cultural y racial existente en el país africano.  
Si te fascina la figura de Mandela, su lucha por la igualdad, su capacidad para la reconciliación, etc., no dejes de leer esta novela y tampoco de visitar el país africano. Museos (su antigua casa en Johannesburgo), estatuas, leyendas, etc., hacen mantener en el tiempo para que no se olvide su obra por la igualdad social.  Pero no nos confundamos, la mejor manera de defender su legado  no es únicamente visitando estos lugares sino luchando por un mundo más justo. ¿Nos atrevemos?
 Como mínimo,  empecemos por la novela.


 *Este artículo fue elaborado para el blog viajero www.lagavetavoladora.com

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