jueves, 20 de junio de 2013

Crónica Triatlón de El Médano


Cuenta el historiador Suetonio, aunque también lo atribuyen a la leyenda, que los delincuentes o gladiadores en la antigua Roma, antes  de morir en combate se dirigían al emperador y le decían: «Ave, Caesar, morituri te salutant» (Salve, Cesar, los que van a morir te saludan). En algunas ocasiones, el emperador les respondía «Aut non» (O no).



Salvando las distancias, el domingo 16 de junio antes de comenzar el triatlón en El Médano debía tener sensaciones parecidas a las de esos gladiadores romanos cuando se dirigían a su emperador.  Pero reconozco que mi desenlace fue mejor. Pero previo a ese final pasaron muchas cosas. Veamos.
Aunque la competición es individual, el triatlón es producto de un esfuerzo o apoyo colectivo. Para poder estar en la salida a las 09.00 de la mañana, tuve que tener a una persona que me prestara la bici, otra que me facilitara gafas y saliera a entrenar conmigo la bicicleta, a otra que me prestara su piso en el lugar de la prueba, otra que hiciera conmigo las transiciones aunque no participara, otras que me mandaran mensajes el día antes diciéndote que puedes, otras que madrugaron para ver la prueba y no pararon de animarte y otras cuatro que estuvieron conmigo la noche anterior y el día de la prueba y que, al margen de volverlos locos con preguntas, me enseñaron una cosa maravillosa: una prueba de triatlón no es sólo deporte. Son también unas cañas y una pizza la noche previa en La California, unas risas, un helado, un paseo y aunque no pudiera quedarme, unos montaditos después de la carrera (Gracias cracks). 

El día de la prueba comenzó temprano y  a  las 06.30 ya estábamos en pié: desayuno habitual aunque un poco más copioso y preparación de la equipación y bicicleta. Vamos de camino a la inscripción y aparece una nueva Ley de Murphy debido a los nervios y quizá, la mala suerte: “las ganas de ir al baño son directamente proporcionales a la distancia que te alejas de la zona de donde te hospedaste. A mayor distancia, mayores ganas” A pesar del inconveniente, seguimos adelante. Buena organización durante la inscripción y a las 09.00, después de fotos y estiramientos de rigor, preparados para la salida.

A pesar de los agobios de las primeras bollas, me encuentro cómodo en la natación. Son dos vueltas de 750 metros y el mar no está muy malo y el viento no pega excesivamente. Termino en menos de 30 minutos y me voy, un poco mareado, a por la bici. Transición un poco lenta y 40 kilómetros por delante. En la primera vuelta conseguí engancharme a un grupo aunque pronto me dejaron descolgado teniendo que hacer todo el final en solitario. Ya en la segunda vuelta volví a coger un buen grupo, colaborador, y que hubiera sacado los colores al economista Adan Smith y su teoría del interés personal. En 1 hora 20 minutos estoy en boxes y me preparo (algo de barra energética e isotónica) para la carrera. 

Por causas totalmente inexplicables (la ciencia tiene mucho trabajo en estudiar este fenómeno) las piernas me responden y puedo marcar un ritmo aceptable en la carrera (poco menos de 5 minutos el km que para mí, y después del palizón de la bici, es ir a velocidad de vértigo). La tercera vuelta (eran 3 de 3,33 km) se hace un poco larga. Es en ese momento en el que totalmente convencido me juro de que no vuelvo a competir jamás, que no hay necesidad, que podría estar tranquilo en mi casa y demás cosas que se suelen pensar cuando empiezas a pasar el umbral del sufrimiento sano.  Pero no hay sol, ni viento, ni distancia que pueda con unas personas que te apoyen desde fuera, (joder cuanto ayuda un aplauso, un “vamos que ya te queda menos”, etc.,) y  consigo, 2 horas 39 minutos después, encarar la meta.  

Decía Benedetti, hablando de las contradicciones, que en algunos casos el conjunto de desarmonías en un cuerpo produce algo mejor que la belleza. Pensando en esa frase y  las contradicciones me di cuenta que a veces un conjunto de sufrimientos (natación, bici y carrera) también dan lugar a la felicidad. 


Gracias a todos/as los que apoyaron, animaron, me aguantaron semanas previas, etc. Les d
ebo una.

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