En los últimos tiempos hemos
asistido a la creación de numerosos perfiles en redes sociales, páginas web,
blog de recuerdos, etc., que hablaban del esplendor del Puerto de la Cruz hace algunas décadas. Documentan
estos escritos numerosas imágenes del municipio cuando éramos considerados,
quizá, el municipio turístico por excelencia en nuestro país.
Esas imágenes, esos recuerdos han
dado paso a una “inercia derrotista” que dibuja un horizonte casi sin futuro,
con comparaciones continuas a zonas deterioradas y en la que casi nadie atisba
un rayo de esperanza para nuestro municipio. Aunque merecida esta tendencia
derrotista hay que rebelarse y creer en el futuro.
El escritor Gustavo Martín Garzo
decía que “Por encima de la memoria, de la que siempre se habla mucho, está la
imaginación que es un poco la memoria de nuestros sueños. Me interesa mucho lo
que NO hemos llegado a vivir…” Por ello,
mas que evocar al pasado debemos trabajar el presente y preparar el futuro. Soñar
con un municipio, cultural, accesible, igualitario, generador de empleo y
oportunidades, referencial, vanguardista, etc., nos puede ayudar a conseguir un
municipio con estas características. ¿Utópico? Vean lo que le paso al Señor Gorsky.
El astronauta Neil Amstrong pisó
la luna y dijo al mundo su famosa frase: “Un pequeño paso para el hombre, un
enorme salto para la humanidad” También dijo otra frase, ésta muy enigmática
que no pudo descubrirse hasta casi 25 años después: “Buena suerte, señor
Gorsky”, dijo el astronauta norteamericano cuando entraba a la cápsula.
Nunca se supo si hacía referencia
a alguien de la Unión Soviética,
de la CIA o
cualquier hecho que un cerebro pudiera imaginar, hasta que fue resuelta hasta
el año 1995. Ese año falleció el Señor Gorsky y Amstrong explicó el porqué de
la frase. Cuando era un niño estaba jugando a béisbol con unos amigos en el
jardín de su casa. Tiraron la pelota al patio de sus vecinos, los señores
Gorsky. Cuando saltó a la casa de los Gorsky, éstos estaban en una posición
extraña y la señora le decía a él “¿Sexo
Oral? ¿Estás loco? Solo lo haré cuando los vecinos se paseen por la luna” Pues
resultó que el vecino que en ese momento fue a coger la pelota, años después,
estuvo de paseo por la luna. Si hubo sexo oral o no, no lo sabemos. Es lo de
menos. Lo importante aquí es que por muy utópico que parezca algo, por muy
alejado que esté por muy locos que suenen los sueños, la realidad nos ha
enseñado que todo es transformable y que todo se puede conseguir.
Lo mejor y peor de convertir al
Puerto de la Cruz
en ese referente que todos anhelamos es que está en nuestras manos. De nosotros
depende. Ojala que en el futuro los reproches vengan por alguna equivocación
pero nunca porque no lo intentamos.

Un afán constructivo siempre es gratifican te. Muchos ni lo entienden ni lo valoran. La ciudad es una causa. Y merece nobles empeños. Animo!!
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